martes, 8 de enero de 2019

De fondo

-III-                           

                                                                                               
Y entonces apareces tú y empiezas a revolucionarme la vida,
a dejarme con mirada encendida y con el cuerpo ardiendo,
con las manos impacientes y con la lengua desnuda
de tanto contártelo todo.


Y entonces, cuando intento hablar y separo los labios
descubro que dentro de mi boca resuena el eco de tu nombre y
debo esforzarme por no dejarle escapar. Quizás porque temo
que te enteres y, en un arrebato de distancia y soledad,
decidas no volver.

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