sábado, 26 de diciembre de 2009

(..) Y te vi de nuevo..


(..) Y te vi de nuevo, reflejada en cada destello de luz, simplemente, invulnerable, representando firmeza e imponiéndome tus ansias de ser poseída, más inmutable que el filo del tiempo y tan obstinada y persistente como yo, exigiendo gestos benévolos y sonrisas perfectas. Te vi de nuevo: tan absoluta y etérea. Aún el brillo de tus ojos y la instigación de tus labios jugaban a quererme.

Aún podía perderme en la travesía del vaivén de sus piernas, aún podía desvanecerme en su aliento al escucharle musitar mi nombre en el transcurrir de amargas noches, aún podía sentirle, y perderme en el placebo que representó el pudor de su presencia. Tantos aún… tantas emociones indescriptibles… tantas preguntas por contestar y, el efímero eco de alguna vaga promesa sellada con un dudoso beso.

En noches como esta, me habría acercado lentamente, con aquella sutileza que sólo posee un cazador asechando a su presa. Me aproximo. Te encuentro. Te beso y, en la brevedad de un suspiro bajo aquel sortilegio eclipsante con que me envuelves, escribo entre tus pechos la más simple de mis dedicatorias, sin embargo, eso no significa que sea la menos prorrumpida de todas ellas. Detalla mis ojos, esta noche poseen un brillo especial… te amo.

Shh, calla.
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Comparto, al fin, esta carta. Espero le guste tanto o mas que las anteriores, mi querido lector; pues, he estado ausentandome mas de lo normal, mas de lo necesario y, al igual que ud, necesito perderme en el fervor de algunas palabras, solo que no les consigo.